Metaética

La metaética es una rama de la ética cuyo centro de interés es el análisis del lenguaje moral.

En 1903, George Edward Moore publicó Principia Ethica, una obra que es considerada como la carta de nacimiento de la metaética, aunque en ella no se menciona la palabra “metaética”. No obstante, en esa obra se otorga particular importancia al análisis de los predicados “bueno” y “malo” como propiedades definitorias de los juicios éticos. La obra introduce, por ejemplo, el problema de la falacia naturalista.

La metaética como tal no intenta responder, como lo hace la ética tradicional, a interrogantes como «¿qué es “lo bueno”?», sino más bien a «¿qué hace una persona cuando habla acerca de lo “bueno”?», o bien «¿qué características son propias del lenguaje moral?» Se trata, en suma, de un discurso elucidatorio que se ocupa a su vez de otro discurso, el moral.

Desde los Principia Ethica y su intento por definir la palabra “bueno”, la metaética ha crecido notoriamente en su alcance. Actualmente incluye no sólo asuntos relativos al significado y uso de los términos y las proposiciones morales, y más en general a todo desbrozamiento conceptual ligado a tales temáticas, sino también cuestiones vinculadas a la posible lógica de los enunciados morales.

Quizás la función más importante de la metaética sea de carácter gnoseológico: establecer el modo en que podrían fundamentarse, si esto es posible, los juicios normativos o de valor. Es decir que, aunque en la metaética prima una pretensión de neutralidad normativa y valorativa de sus análisis, su hacer está estrechamente relacionado con la cuestión de la validez de las proposiciones morales.

Ética

La ética es una rama de la filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir. Requiere la reflexión y la argumentación. El estudio de la ética se remonta a los orígenes mismos de la filosofía en la Antigua Grecia, y su desarrollo histórico ha sido amplio y variado.

La ética estudia qué es lo moral, cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de aplicar posteriormente a nivel individual y a nivel social. En la vida cotidiana constituye una reflexión sobre el hecho moral, busca las razones que justifican la adopción de un sistema moral u otro.

Una doctrina ética elabora y verifica afirmaciones o juicios determinados. Una sentencia ética, juicio moral o declaración normativa es una afirmación que contendrá términos tales como “bueno”, “malo”, “correcto”, “incorrecto”, “obligatorio”, “permitido”, etc., referidos a una acción, una decisión o incluso también las intenciones de quien actúa o decide algo. Cuando se emplean sentencias éticas se está valorando moralmente a personas, situaciones, cosas o acciones. Se establecen juicios morales cuando, por ejemplo, se dice: “Ese hombre es malo”, “no se debe matar”, etc. En estas declaraciones aparecen los términos “malo”, “no se debe”, etc., que implican valoraciones de tipo moral.